De Boromir a Ned Stark: Sean Bean corta su “maldición” y deja de morir en la ficción

El actor británico Sean Bean, famoso por papeles trágicos en películas y series, ha muerto en pantalla unas 23 veces a lo largo de su carrera.
Entre las muertes más recordadas están las de Boromir (acribillado a flechazos en El Señor de los Anillos), Ned Stark (decapitado en Juego de Tronos) y Alec Trevelyan (arrojado desde una torre en GoldenEye).
En 2019, al cumplir 60 años, Bean decidió que ya era suficiente. En una entrevista con The Sun reveló que empezó a rechazar papeles de forma deliberada porque el público daba por hecho el final trágico: “Saben que mi personaje va a morir solo porque estoy en él.
Tuve que cortar eso y empezar a sobrevivir, si no, todo era bastante predecible”.La broma venía de años atrás. En 2014, los fans impulsaron la campaña viral #DontKillSeanBean para pedir a los directores de casting que dejaran de matarlo.
Durante las negociaciones de uno de sus proyectos, la producción le propuso un acuerdo intermedio: “Me dijeron ‘vamos a matarte’, y luego preguntaron si podían al menos herirme gravemente.
Acepté, pero con una condición: que esta vez me mantuviera con vida”.A sus 66 años, la promesa ha dado frutos.
Desde que tomó esa decisión, ha logrado llegar con vida a los créditos en producciones como la miniserie bélica World on Fire, la aclamada Time (por la que ganó el BAFTA a Mejor Actor) o la serie Snowpiercer.
El “maldito” de las muertes cinematográficas ha conseguido, por fin, sobrevivir.




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