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De la Locura de Barrett a la Vendetta Política: Por Qué Pink Floyd Nunca Volverá/Waters vs Gilmour

  • efectoparallax5
  • 27 oct 2025
  • 4 Min. de lectura

 – Pink Floyd, la banda del rock progresivo y psicodélico que revolucionó la música con álbumes como The Dark Side of the Moon y The Wall, lleva décadas marcada por tragedias personales, rupturas creativas y una de las peleas más amargas en la historia del rock.


Fundada en 1965 por Syd Barrett, Roger Waters y otros, la agrupación pasó de la euforia lisérgica a un colapso interno que culminó en la salida de Waters en 1985 y una demanda judicial que casi destruye su legado. Hoy, a casi 40 años de ese quiebre, David Gilmour ha declarado que una reunión con Waters es "imposible", avivando un fuego cruzado que incluye acusaciones de antisemitismo, apoyo a dictadores y rencores personales profundos.


Mientras tanto, el fantasma de Syd Barrett –el genio fundador que se desvaneció en la locura– sigue siendo el recordatorio más triste de cómo el éxito puede devorar a sus creadores.



¿Qué Pasó con Syd Barrett? El Fundador que se Perdió en la Psicodelia


Syd Barrett, nacido el 6 de enero de 1946 en Cambridge, Inglaterra, fue el alma creativa de los inicios de Pink Floyd. Como vocalista, guitarrista y principal compositor, Barrett infundió a la banda un espíritu psicodélico único con canciones como "Arnold Layne" y "See Emily Play", que los catapultaron al éxito en 1967. Su álbum debut, The Piper at the Gates of Dawn (1967), es un monumento al Summer of Love, lleno de letras fantásticas sobre bicicletas, gnomos y paisajes surrealistas.


Sin embargo, el abuso de LSD y otras drogas psicodélicas, combinado con posibles problemas mentales subyacentes (como esquizofrenia, según algunos expertos), lo llevaron a un colapso rápido.


En 1967, durante giras, Barrett se volvía impredecible: se perdía en el escenario, tocaba de forma errática o ni siquiera aparecía. Una anécdota legendaria cuenta que un día se presentó con el pelo lleno de crema para el cabello mezclada con pastillas tranquilizantes, derritiéndose bajo las luces como "una vela apagada".


 La banda, desesperada, reclutó a su amigo David Gilmour en diciembre de 1967 para cubrirlo en vivo. Para enero de 1968, en un viaje a Southampton, decidieron no recogerlo: "No nos molestemos", dijo alguien, marcando el fin.


Barrett intentó una carrera solista con dos álbumes, The Madcap Laughs y Barrett (1970), producidos por Gilmour y Waters, pero su deterioro era evidente. Renunció a la música en 1972 tras un fracaso con el proyecto Stars y se retiró a la casa de su madre en Cambridge, donde vivió como un recluso, pintando, jardinería y evitando el mundo. Un momento icónico ocurrió en 1975 durante la grabación de Wish You Were Here: Barrett visitó Abbey Road Studios, calvo y obeso (había ganado 30 kg), irreconocible. Pidió una prueba de sonido para "Have You Got It Yet?", una canción que cambiaba constantemente para frustrar a la banda. Ellos no lo reconocieron hasta después.


Barrett falleció el 7 de julio de 2006 a los 60 años por cáncer de páncreas, agravado por diabetes. Su funeral fue privado; ningún miembro de Pink Floyd asistió, aunque emitieron un comunicado: "Syd fue la luz guía de la alineación temprana y deja un legado que sigue inspirando".


 Su historia inspiró tracks como "Shine On You Crazy Diamond" de Wish You Were Here (1975), un tributo a su genialidad perdida. Hoy, documentales como Have You Got It Yet? (2023) reviven su mito, pero su hermana Rosemary lo recuerda como "mi hermano ordinary y adorable".


Roger Waters y David Gilmour: ¿Por Qué se Separó Pink Floyd?

Roger Waters (nacido en 1943) y David Gilmour (nacido en 1946) fueron el corazón de Pink Floyd post-Barrett. Waters, bajista y letrista principal, asumió el liderazgo tras la salida de Syd, escribiendo la mayoría de las letras de éxitos como The Dark Side of the Moon (1973), inspirado en la muerte de su padre en la Segunda Guerra Mundial.


Gilmour, que se unió en 1968 como segundo guitarrista, aportó solos legendarios y voz melódica, coescribiendo hits como "Comfortably Numb".


La separación fue un caos de egos y visiones opuestas. Las tensiones crecieron en los 70: Waters era autoritario y conceptual (dominó The Wall, 1979, y The Final Cut, 1983, este último casi un álbum solista suyo), mientras Gilmour se sentía marginado creativamente –admitió ser "perezoso" en contribuciones– y prefería un enfoque más colaborativo.


 Un incidente clave fue en 1977, durante un show en Montreal: Waters escupió a un fan y sintió culpa, inspirando The Wall, pero la grabación fue un infierno de peleas.


En 1985, tras The Final Cut –un disco anti-guerra que Gilmour odiaba–, Waters declaró Pink Floyd "una fuerza creativa agotada" y renunció, demandando disolver la banda para evitar que Gilmour y Nick Mason usaran el nombre. Perdió el juicio en 1987, firmando un acuerdo en el barco de Gilmour: ellos retuvieron el nombre, él derechos sobre The Wall y el cerdo inflable.


 Gilmour lanzó A Momentary Lapse of Reason (1987) y The Division Bell (1994) con Pink Floyd, vendiendo millones, pero Waters lo llamó "una banda de forajidos".


La Pelea a Muerte: Rencores Personales y Políticos que No Cesan


Lo que empezó como desacuerdos creativos se convirtió en una vendetta personal. Hubo un breve armisticio en Live 8 (2005), su última actuación juntos, pero el odio resurgió. En 2021, Waters respaldó a Palestine Action (acusada de terrorismo por el Reino Unido), y en 2023, criticó el envío de armas a Ucrania, llamándose en una "lista de asesinato" ucraniana.


 Polly Samson, esposa de Gilmour y co-letrista, lo tildó en X de "antisemita hasta la médula podrida, apologista de Putin, mentiroso, ladrón, hipócrita, evasor de impuestos, sincronizador de labios, misógino, megalómano envidioso". Gilmour retuiteó: "Cada palabra es demostrablemente verdadera".


Waters refutó: "Consciente de los comentarios incendiarios e inexactos de Polly Samson, que refuto por completo".


 En 2025, tras vender derechos de Pink Floyd a Sony por $500 millones, Gilmour reiteró en The Telegraph: "Nada. No hay forma posible de que lo haga" respecto a una reunión.


Waters, a sus 82 años, planea una reedición de The Dark Side of the Moon, pero Gilmour lo vetó del sitio oficial de la banda.


En X, el debate arde: fans comparan la pelea con la de Oasis, y posts recientes lamentan cómo Barrett "fue el primero en romperse".


Nick Mason, el único puente, sueña con reconciliación, pero parece imposible.

En resumen, Pink Floyd se separó por el control creativo de Waters y la resistencia de Gilmour, pero la pelea persiste por odios personales y divisiones políticas. Barrett, el mártir psicodélico, simboliza la fragilidad detrás del genio. Su legado –más de 250 millones de discos vendidos– sobrevive, pero sin paz entre sus guardianes.

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