La serie de Timbiriche genera rechazo total

La serie de Timbiriche en ViX desata una fuerte polémica: integrantes originales, críticos y público la rechazan por falta de autorización y enfoque en el abuso.
La serie Timbiriche, producida para la plataforma ViX (de TelevisaUnivision) y estrenada el 9 de octubre de 2026 (con un adelanto el 8 por Las Estrellas), ha generado un amplio rechazo entre varios de sus protagonistas reales, críticos de televisión, asociaciones y parte del público. Se presenta como una ficción inspirada en hechos reales sobre el surgimiento y auge del icónico grupo pop mexicano de los años 80, pero el descontento se centra en dos puntos principales: la ausencia total de participación y autorización de la mayoría de los integrantes originales, y el fuerte énfasis en el caso de abuso sexual de Sasha Sokol con el productor Luis de Llano Macedo.
El comunicado de los exintegrantes
El 6 de octubre de 2026, seis de los miembros originales —Sasha Sokol, Benny Ibarra, Alix Bauer, Diego Schoening, Mariana Garza y Erik Rubín— publicaron un comunicado conjunto (Paulina Rubio no lo firmó). En él afirmaron de manera contundente:
“Ninguno de nosotros participó en la creación de esta serie ni fuimos consultados sobre las historias que en ella se cuentan. Tampoco autorizamos el uso de nuestra imagen, voz o identidad.”
Señalaron que reconocen la libertad creativa, pero subrayaron la diferencia entre inspirarse en una época y construir una ficción alrededor de personas reconocibles y vivas sin haberlas escuchado ni involucrado. Añadieron que no habían sido invitados a verla y que, por lo tanto, desconocían el contenido completo. Concluyeron que “la serie no es la historia de Timbiriche contada por nosotros. Quizá algún día decidamos contarla, pero entonces será con respeto por quienes la vivimos y en nuestra propia voz”.
Críticos y espectadores coinciden en que la serie de Timbiriche falla en lo esencial: los actores apenas se parecen a los integrantes originales y la trama casi no cuenta la historia del grupo. En cambio, todo gira alrededor de la relación entre Sasha Sokol y Luis de Llano, dejando el fenómeno musical de los 80 como simple telón de fondo.
Luis de Llano también notificó por vía notarial y judicial su oposición al uso de su imagen.
El eje central: el caso Sasha Sokol-Luis de Llano
El productor ejecutivo Pablo Cruz describió la relación entre Sokol y De Llano como la “columna vertebral” de la serie. Esta se basa en hechos por los que Sokol denunció públicamente en 2022 una relación de abuso de poder cuando ella tenía 14 años y él 39.
Un tribunal civil lo declaró responsable por daño moral y otros derechos, fallo confirmado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2025. En septiembre de 2026, De Llano fue detenido temporalmente por incumplir parte de la sentencia (disculpa pública, entre otras medidas).
Críticos y espectadores acusan a la producción de revictimizar a Sokol y de romantizar o centrarse en el morbo de esa historia, reduciendo el legado musical del grupo a un telón de fondo. En los primeros capítulos, la narrativa del grupo pasa a segundo plano frente a este episodio. El crítico Álvaro Cueva la calificó de “producto tóxico”, “mal hecho y mal contado”, que “le hace mucho daño a muchas personas” y que Timbiriche “no se lo merece”. Dijo estar “muy enojado” porque “estas cosas no se hacen así”.
Benny Ibarra, según el compositor Guillermo Méndez Guiú, vio solo el primer capítulo y no pudo continuar porque “lo hizo sentirse muy mal”. Méndez Guiú mismo expresó decepción: no es realmente la historia de Timbiriche, sino “una pequeña telenovela” enfocada en esa relación sensacionalista.
Otras reacciones
Thalía pausó la producción de un disco con el compositor Kiko Campos (quien participó en la música de la serie) por molestia vinculada a la polémica.
La asociación ADIVAC (de apoyo a víctimas de violencia sexual) se deslindó por completo: no autorizó el uso de su nombre ni de su sitio web, que aparece al final de los capítulos junto a una leyenda sobre el caso Sokol. Cuestionó que se romantice la violencia sexual o se convierta el dolor en espectáculo.
En redes sociales y entre fans hay acusaciones de oportunismo, falta de respeto a personas vivas y de que la serie privilegia el morbo sobre el fenómeno cultural que fue Timbiriche.
Los actores del elenco (como Luis de la Rosa e Iker Solano) han defendido que trabajaron con respeto y admiración, aunque reconocen la validez de la postura de los originales.
La producción se ampara en que se trata de ficción basada en investigación de información pública y en la libertad creativa. Sin embargo, el conflicto abre debates sobre los límites de las bioseries cuando los protagonistas siguen vivos, los derechos de la personalidad y el manejo responsable de casos de abuso. Posibles acciones legales se han mencionado, en línea con precedentes como la serie sobre Vicente Fernández.
El enojo no es solo por “contar la historia”, sino por hacerlo sin consultar a quienes la vivieron, usando sus identidades y centrándose en uno de los capítulos más dolorosos y delicados de esa trayectoria, lo que muchos consideran una forma de explotar el trauma en lugar de homenajear al grupo.





Comentarios