Sheinbaum defiende a gobernadores investigados por EE.UU. y cuestiona: “¿Cuál es el interés?”
- efectoparallax5
- hace 24 horas
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La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a adoptar una postura defensiva ante las graves acusaciones de Estados Unidos contra dos gobernadores de Morena, cuestionando más la filtración y las intenciones de Washington que la posible corrupción de sus aliados políticos.
En conferencia matutina este miércoles, Sheinbaum se refirió al reportaje del Los Angeles Times que reveló una investigación criminal de autoridades estadounidenses contra Alfonso Durazo (Sonora) y Américo Villarreal (Tamaulipas) por presuntos vínculos con el crimen organizado.
En lugar de exigir claridad y transparencia, la mandataria centró sus críticas en la forma en que se dio a conocer la información.
“Ellos tienen que aclarar, pero… ¿qué intención con quitar la visa y además hacerlo público? ¿Cuál es el interés? Tenemos todo el derecho, al menos, de la duda”, declaró.
Sheinbaum pidió a los gobernadores “estar tranquilos” y seguir trabajando “por el bien del pueblo”, un mensaje que ha sido interpretado como un respaldo político más que como un llamado a la rendición de cuentas.
El reportaje que incomoda a Morena
De acuerdo con el Los Angeles Times, EE.UU. investiga a Durazo por posibles nexos con organizaciones criminales en Sonora —una de las principales rutas de fentanilo hacia Estados Unidos— y a Villarreal por presunto huachicol en Tamaulipas.
El medio afirma que a ambos les revocaron la visa, aunque han continuado ingresando al país mediante un permiso especial (“Significant Public Benefit Parole”) que suele otorgarse a colaboradores o testigos.
Los gobiernos de Sonora y Tamaulipas negaron las acusaciones de inmediato, asegurando que los gobernadores tienen visa vigente y que no han sido notificados formalmente. Hasta ahora no hay cargos públicos confirmados, pero la gravedad de las filtraciones ha generado fuertes cuestionamientos.
¿Protección sistemática a políticos señalados por narco?
Esta reacción de Sheinbaum sigue el mismo patrón que ha utilizado en el caso del exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, acusado formalmente por el Departamento de Justicia de EE.UU. de proteger a “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa a cambio de favores políticos.
En lugar de tomar distancia o impulsar una investigación seria en México, la presidenta ha insistido en exigir “pruebas contundentes” y en denunciar posibles “injerencias” y “motivaciones políticas” de Washington. Críticos consideran que esta estrategia equivale a una cobertura política a funcionarios de Morena señalados por graves nexos con el crimen organizado, priorizando la lealtad partidista por encima de la lucha real contra la corrupción y el narco.
Al repetir frases como “primero vienen por unos y luego por otros”, Sheinbaum parece sugerir que cualquier señalamiento contra sus aliados es sospechoso por default, lo que debilita la credibilidad del gobierno federal en materia de seguridad y cooperación bilateral.
Tensiones crecientes
El caso ocurre en medio de una relación tensa entre México y Estados Unidos por el combate al fentanilo, la migración y el comercio. Mientras la administración Trump endurece su postura contra funcionarios mexicanos presuntamente coludidos, el gobierno de Sheinbaum opta por la defensa cerrada y la narrativa de soberanía, en vez de aprovechar la información para limpiar sus filas.
La oposición ha exigido que la Fiscalía General de la República actúe con urgencia y que la Presidencia deje de descalificar de antemano las investigaciones de Estados Unidos. Por lo pronto, el tema sigue en desarrollo y pone en evidencia las dificultades del actual gobierno para manejar acusaciones de alto nivel contra su propio equipo.




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