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Sheinbaum y las cárceles: lo que ya dice la ley y lo que todavía no se aplica

efectoparallax5
hace 5 minutos
2 min de lectura

En el programa Replicante, Mario Flores platicó con la abogada Tania Belkotosky sobre lo que dijo la presidenta Claudia Sheinbaum en la mañanera: el tema de las cárceles repletas y la idea de soltar a gente por delitos menores.


Según los números oficiales del Cuaderno Estadístico Penitenciario (corte de junio de 2026), en México hay 270 mil 158 personas privadas de la libertad. De esas, unas 249 mil están en los centros estatales y como 21 mil en los CEFERESO federales. O sea, el problema de saturación se ve mucho más fuerte en los estados.


Un dato que Belkotosky metió fuerte es que cerca del 43 por ciento de toda la población carcelaria todavía no tiene sentencia. Mucha gente lleva años encerrada en prisión preventiva sin que nadie le haya dicho si es culpable o no. Y ojo: por ley, una persona no debería pasar más de dos años sin una resolución judicial.


La abogada fue clara: lo de liberar a quienes cometieron delitos menores no es ninguna novedad. “Esto ya existe, pero es evidente que no para todos”, dijo. La Ley Nacional de Ejecución Penal ya contempla cosas como la libertad anticipada, la libertad condicionada y la preliberación para gente sentenciada que cumple ciertos requisitos (buena conducta, reparar el daño, haber cumplido cierto porcentaje de la pena, etc.).



Eso sí, no aplica para delitos graves como asesinato, secuestro, delincuencia organizada o trata de personas.En resumidas cuentas: soltar a sentenciados por delitos menores ya se puede y se hace.


El verdadero embudo, según ella, son las miles de personas que siguen sin sentencia y llevan años en prisión preventiva.Belkotosky también criticó que en la mañanera se presenten como novedades cosas que ya están en la ley. “La presidenta debería ser más clara en este tipo de cosas”, comentó.


El gobierno dice que está trabajando, a través de la Consejería Jurídica, en posibles ajustes para agilizar los procesos de quienes tienen delitos menores o llevan mucho tiempo sin sentencia.



Pero los especialistas coinciden: la mayoría de las herramientas legales ya existen. El problema de verdad es aplicarlas bien, sobre todo en los sistemas estatales, donde está casi toda la gente y donde más se nota el hacinamiento.


Al final, este tema vuelve a poner el dedo en la llaga de un problema de fondo del sistema de justicia mexicano: los juicios tardan una eternidad, se abusa de la prisión preventiva y las cárceles estatales están reventadas. Mientras no se reduzcan los tiempos de los procesos y no se usen de forma más general los beneficios que ya marca la ley, el problema del hacinamiento va a seguir ahí, de a diario.


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