Turnstile reúne 60.000 en Washington por ayuda a Palestina, Sudán y Líbano

La banda de hardcore de Baltimore Turnstile cerró el tramo norteamericano de su gira Never Enough el sábado 24 de octubre de 2026 con un concierto gratuito masivo frente al Monumento a Washington, en el National Mall de la capital estadounidense.
Unas 60.000 personas se congregaron en uno de los espacios públicos más simbólicos del país para escuchar a la agrupación y apoyar una causa humanitaria.
El evento, organizado junto a la organización Human Concern International, recaudó más de 220.000 dólares en las primeras horas (cifra que superó los 260.000 al inicio de esta semana). Los fondos se destinan a ayuda humanitaria en Palestina, Sudán y Líbano.
La entrada era gratuita y se invitó a los asistentes a donar voluntariamente.
A mitad del set de 19 canciones y unos 75 minutos, el vocalista Brendan Yates agradeció el apoyo y lideró un cántico colectivo: “¡Free Palestine! ¡Free Sudan! ¡Free Lebanon!”. También instó a la multitud a “ser lo suficientemente ruidosos para que la Casa Blanca los escuche”. Yates, criado en la zona de Maryland, definió el concierto como un regreso a casa y un homenaje a la escena hardcore y punk de Washington D.C., que en los años 90 vio actuaciones gratuitas de Fugazi cerca del mismo monumento.
El show combinó la energía característica del hardcore —circle pits, stage diving y canciones como “Blackout”, “Holiday” y “Never Enough”— con un mensaje explícito de solidaridad internacional en el corazón político y urbano de Estados Unidos. La presencia masiva en un espacio federal de alto valor simbólico convirtió el concierto en un acto de ocupación cultural del espacio público, algo que conecta con la tradición del punk y el rock de utilizar la ciudad como escenario de protesta y comunidad.

Turnstile, que este año ganó sus primeros dos Grammy (incluido Mejor Álbum de Rock por Never Enough), logró transformar el final de su gira en un gesto que une música, activismo y el uso del espacio urbano como plataforma.
El evento se produce en un contexto de fuertes polarizaciones políticas y debates sobre el papel de los artistas en las causas humanitarias y geopolíticas.
La banda demostró una vez más que el rock, especialmente en su vertiente hardcore, sigue encontrando en las calles y plazas de las grandes ciudades un terreno natural para mezclar ruido, solidaridad y posicionamiento político.





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