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Adiós a la excepción cubana: Estados Unidos normaliza su política migratoria

  • efectoparallax5
  • hace 1 hora
  • 2 min de lectura

La política migratoria de Estados Unidos hacia los ciudadanos cubanos ha experimentado un ajuste necesario y previsible, poniendo fin a décadas de privilegios excepcionales que ya no se justificaban en el contexto actual.


Durante la Guerra Fría, Washington concedió un trato preferencial a los cubanos bajo el argumento de que escapaban de un régimen comunista. Sin embargo, con el paso del tiempo y los cambios en la realidad regional, estas excepciones se volvieron insostenibles y contrarias al principio de igualdad ante la ley.


Los principales cambios se explican de la siguiente manera:


1. El fin de la política de “Pies secos, pies mojados”


En enero de 2017, el presidente Barack Obama puso término a esta controvertida medida. La política permitía que cualquier cubano que lograra tocar suelo estadounidense pudiera permanecer automáticamente y obtener la residencia permanente tras un año, amparado en la Ley de Ajuste Cubano. Su eliminación representó un primer paso hacia la normalización del trato migratorio, sometiendo a los cubanos a las mismas reglas que aplican al resto de nacionalidades.


2. Aplicación de tolerancia cero y ordenamiento migratorio (2025-2026)


Durante su segundo mandato, el presidente Donald Trump impulsó una política migratoria uniforme que busca eliminar las preferencias por país de origen. Como parte de este esfuerzo, se ordenó la revisión y pausa temporal del procesamiento de miles de casos pendientes de inmigración, con el objetivo de priorizar el orden, la seguridad nacional y la capacidad real del sistema.Esta medida ha afectado a quienes tenían estatus temporales o trámites en curso, obligando a una regularización más rigurosa y transparente.


3. Deportaciones efectivas mediante terceros países


Durante décadas, el régimen cubano se negó sistemáticamente a recibir a sus ciudadanos deportados, lo que generó una situación irregular: miles de personas con órdenes de expulsión permanecían en Estados Unidos, muchos con permisos de trabajo temporales. Esta anomalía creó un incentivo perverso y sobrecargó el sistema migratorio.


Ante esta negativa, la administración estadounidense recurrió a deportaciones a través de terceros países, principalmente México. De esta forma se ha comenzado a ejecutar órdenes de deportación pendientes, incluso en casos de personas que llevaban años residiendo en el país, priorizando el cumplimiento de la ley sobre consideraciones de origen nacional.


En resumen, lo que antes era un privilegio histórico se ha transformado en un trato igualitario, acorde con una política migratoria soberana, ordenada y no discriminatoria por nacionalidad.

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